martes, 24 de septiembre de 2013

Cerrado por remodelación



Ese es el cartel que algunos políticos y tecnócratas colocarían gustosos al estado costarricense.  Claro, no sin antes haber asegurado poderes amplios para hacer transformaciones a diestra y siniestra tras la ansiada gobernabilidad.  Léase:  la posibilidad de gobernar sin los incómodos contrapesos que establecen algunas instituciones como la Defensoría, la Sala Constitucional y la Contraloría, y, por supuesto, la sociedad civil organizada.

Lo que ha ocurrido en Holanda seguramente despierta envidias por estos rumbos.  Nos referimos al anuncio que por boca del nuevo rey hizo la coalición de liberales y social demócratas que actualmente gobierna aquel país:  la sustitución del “clásico estado de bienestar de la segunda mitad del siglo XX por una sociedad participativa”.  Una forma curiosa de comunicar que la crisis hace imposible el mantenimiento de programas dirigidos a sectores de población que necesitan de cuidados de larga duración.  Los ayuntamientos tendrán que hacerse cargo de los programas sociales, pero con la mitad de los recursos que el estado holandés destinaba para esos fines.

Lo que ocurre en Holanda no es novedad en Europa, donde acontece una sistemática ofensiva contra los derechos sociales de la población, es decir, sobre ese conjunto de instituciones y políticas públicas, conocidas bajo la denominación de “estado de bienestar”, que elevaron sostenidamente, en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, el nivel de vida de la población en países como Francia, Inglaterra, Alemania, Suecia, Noruega, Dinamarca y otros más.  Un mejoramiento sustantivo que permitió el disfrute ampliado de los derechos civiles y políticos.  Porque cuando las desigualdades sociales son muy pronunciadas, esos derechos son prácticamente letra muerta, salvo para una minoría.

En nuestro país, donde algunas de esas instituciones y políticas se lograron establecer de los años cuarenta en adelante, el intento de desmontaje se dio principalmente en los años ochenta y noventa, aunque todavía algunos persisten en la idea de su desmantelamiento total.  Cerrar el ICE y pasar el grueso de la salud pública al sector privado, son amenazas que siguen presentes, pese a que los mejores tiempos del neoliberalismo ya pasaron.  La resistencia abierta de la mayoría ciudadana impidió el éxito de la ofensiva.  Pero esas y otras instituciones recibieron golpes de los que todavía no se han repuesto.  Se vino abajo la calidad de la educación pública, la Caja inició su camino hacia la crisis, y otros programas sociales fueron afectados. 

A pesar de lo dicho, consideramos que la arquitectura del estado costarricense debe ser revisada y remodelada; pero para beneficio de todas y todos los costarricenses, y no, como ha ocurrido en otras latitudes, para satisfacer intereses privados.  ¿Acaso no es eso lo que está pasando en Europa y los Estados Unidos con los grandes bancos y en general con el sector financiero?

martes, 17 de septiembre de 2013

Un acto de dios



Así calificó el Director del CONAVI, echándole la culpa al de arriba, de lo ocurrido con las bases de los puentes Bailey colocados sobre el Río María Aguilar, en la ruta de circunvalación.  De esa manera intentó responder a las críticas lanzadas por el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (LANAMME) y el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos, que señalaron riesgos en la apertura prematura de los puentes, debido a la inestabilidad del terreno y a las posibilidades de deslave.  Señalamientos que no fueron atendidos.

En lugar de aceptar la responsabilidad que le compete, el ministro Castro no solamente arremetió contra las instituciones mencionadas, sino que también retó al LANAMME para que asuma la construcción de las obras “a ver si dura menos tiempo”.  Pero, como es sabido, el papel del laboratorio universitario se circunscribe a señalar problemas y sugerir soluciones.  Se le contrata para eso y sus criterios no pueden ser olímpicamente descalificados por el jerarca del MOPT.  Ciertamente, pueden discutirse en el plano técnico, pero pareciera que no es el camino que esté dispuesto a seguir dicho funcionario y otros más del actual gobierno.  

Porque ante señalamientos concretos hechos por instituciones cuya función es la fiscalización, hemos observado que desde la Presidenta hacia abajo, las reacciones frente a informes y señalamientos son muy defensivas.  A priori se descalifican los documentos, si no se ajustan a lo que el gobierno y los jerarcas consideran que es lo correcto.  Así ha ocurrido, por ejemplo, con los señalamientos hechos por la Contraloría General de la República en cuanto al cumplimiento de las metas de la Red de Cuido.  En estos meses, además, cualquier crítica se procura desestimarla bajo el pretexto de que se trata de propaganda electoral de los opositores del PLN.

Desestimar críticas o calificarlas de propaganda electoral podría ser un mal menor, ante la posibilidad de un repunte de la llamada “judicialización de la política”.  Es decir, que cualquier crítica o señalamiento ciudadano pueda inmediatamente ser llevado a los tribunales, mutilando una vez más la discusión política.  La piel de quienes se meten en política no puede ser tan delicada.  Ciertamente, hay límites, pero la vida de las democracias se alimenta de la discusión abierta, de la confrontación, de las denuncias, de la exigencia de transparencia y de la amplia rendición de cuentas.

Los asuntos públicos, que incumben a ciudadanas y ciudadanos, no pueden ni deben ser personalizados.  Las diferencias de criterio existen, además de que son muchos los intereses que se mueven en torno a las decisiones de los entes estatales.  Parte de los “trabamientos” de la administración pública se deben a la incomprensión de la mayor parte de la clase política de que vivimos en otros tiempos y que las soluciones del pasado son inaplicables en la sociedad más informada de nuestros días.

martes, 10 de septiembre de 2013

Los ases de la baraja



Los partidos han ido definiendo sus listas de candidatas y candidatos a ocupar curules en la Asamblea Legislativa.  Los pequeños partidos no tienen mayores problemas:  la escogencia de los nombres es tarea del candidato designado y un pequeño grupo de allegados.  Lo demás es puro ritual, para cumplir con lo que señala el Código Electoral.

En partidos como Liberación Nacional o Acción Ciudadana, la escogencia es complicada, porque incluye negociaciones en diversos niveles.  Es un ejercicio que a veces resulta espinoso, porque casi nunca se pueden conciliar los diversos intereses en juego.  Sin embargo, en el PLN generalmente “la sangre no llega al río”, porque es un partido con vocación de poder, que ha ganado muchas elecciones y tiene buenas posibilidades de ganar la competencia de febrero de 2014.  Así que los conflictos se disimulan, el tono se atenúa y las huestes se colocan más o menos ordenadamente detrás del candidato ganador de la contienda interna.

En la Asamblea que acaba de pasar, se logró esquivar, no sin algunos dramas, la incómoda situación originada en el recurso de amparo electoral presentado por una militante del Partido, por supuestas anomalías en el proceso de renovación de estructuras.  Recurso que también, dicho sea de paso, puso en jaque al TSE, que al final salió bien del trance, no frenando la Asamblea, pero si impidiendo que participaran en ella las personas que habían sido designadas a dedo por el candidato Araya.  Una especie de solución salomónica.

De dicha Asamblea salieron los nombres de las personas que el PLN postula en las siete provincias del país.  Esta vez el candidato apostó por nombres que le aseguren una bancada con mayor homogeneidad que la actual, si llegara a ganar las elecciones.  No quiere que se repita la experiencia sufrida por Chinchilla, que inició su gobierno con una fracción con lealtades divididas, entre Zapote y Rohrmoser.  También una fracción con gente de experiencia, que ha pasado por la Asamblea y sabe de qué se trata el asunto; pero no una fracción con descollantes figuras del mundo político intelectual, salvo en el caso de Carlos Arguedas. 

¿Lealtad, experiencia, continuismo serán suficientes para atraer los votos de un electorado rejego, con un importante componente joven?  Liberación ha mostrado sus ases; también lo han hecho otros partidos.  Queda el PAC, cuya Asamblea se realizará a fines de mes.  Eso podría significar una ventaja, siempre y cuando lograra presentar listas en las diferentes provincias integradas con una combinación de prestigio, experiencia y juventud.  La regla de no reelección imperante en ese Partido no debe operar como un obstáculo para alcanzar una adecuada selección.

El PAC tiene la posibilidad de dar un golpe e impactar positivamente a un electorado descreído, pero, ¿dejarán maniobrar con libertad al candidato Solís los diferentes y disímiles grupos e intereses presentes en ese Partido?

martes, 3 de septiembre de 2013

Tripulación: a remar



La vida está llena de encrucijadas y dilemas. Si lanzamos la mirada hacia atrás seguramente podremos advertir algunos de estos acontecimientos, sobre todo aquellos que han tenido consecuencias determinantes en el rumbo de nuestras vidas. Pero si rascamos un poco la superficie, seguramente también nos vamos a encontrar muchos otros que ocurrieron sin que nos diéramos cuenta de su existencia y, mucho menos, de sus efectos posteriores sobre lo que hicimos o sobre lo que llegamos a ser.

Hay acontecimientos a los que no damos importancia porque pensamos que nada tienen que ver con nosotros. Por la lejanía en el espacio y en el tiempo; sin embargo, ya hace muchos siglos, Terencio, un autor de comedias de la antigua Roma, decía que nada que fuera humano le resultaba ajeno. Si eso lo afirmaba con extraordinaria clarividencia alguien que vivió antes del inicio de la llamada era cristiana, ¿cómo ignorarlo hoy, en la era de la globalización, con países y regiones extremadamente integradas por el comercio, las finanzas, las comunicaciones y los intercambios culturales?

Se dice que Margaret Thatcher, la ex premier británica ya fallecida, afirmó que la sociedad no existía como tal, que lo que existían eran agregados de individualidades sin mayor conexión. Por supuesto que eran los tiempos no muy lejanos del auge del neoliberalismo, que favorecía la ideología del individualismo, del logro personal y de la salvación como un acto despojado de cualquier lazo comunitario. Una forma de pensar que contradice la realidad, pero que todavía prevalece en sectores importantes de nuestra población, sobre todo en personas menores de cuarenta años, que crecieron bajo la sombra de esa ideología.

Lo cierto es que vivimos en intensa relación con otras personas, en el seno de grupos humanos y comunidades de extensión variable, con amplia comunicación con el resto del mundo. Lo que pasa en algún lugar de la zona sur de Costa Rica, en otro país centroamericano, en Siria o en Egipto, tiene necesariamente que afectarnos. Y esto no es pura habladuría. Si hay guerra en el medio oriente, para poner un ejemplo trillado, el mercado del crudo se moverá y el precio de la gasolina va a aumentar.

Así que, ya sea que lo aceptemos o que lo neguemos, el hecho es que los entornos sociales, económicos y políticos en los que nos ha tocado vivir han terminado por empujarnos, individualmente y como conjunto, hacia senderos que tal vez no hubiéramos recorrido si las circunstancias hubieran sido otras. Incluso si el razonamiento hubiera prevalecido por encima de nuestra ignorancia o nuestra inconsciencia cotidiana.

Hoy como país estamos pasando por un mal momento. No vamos a salir de él si prevalecen las soluciones individuales, el “sálvese quien pueda”, sin clara conciencia de que estamos en el mismo barco, como parte de una singular flotilla, en un océano muy agitado. ¡Así que tripulación, todas y todos a remar!