martes, 30 de julio de 2013

Lo esperado



No creo que ni los más optimistas dentro del PAC hubieran esperado una votación más alta en la convención del domingo 21 de julio.  Esa es la realidad de un partido que ha estado para más, pero que por circunstancias internas, fundamentalmente, está en donde está.

Pero antes de continuar con el análisis, he de decir que si bien en este caso las cifras reflejan la realidad de un partido, en los otros casos de convenciones o eventos masivos partidistas realizados, persisten dudas razonables sobre los resultados obtenidos, porque al comparar lo que dicen las encuestas con los números dados hay inconsistencias apreciables.  Por supuesto que a las dirigencias partidarias no les interesa aclarar las dudas, porque en el fondo esperan restaurar el bipartidismo en la imaginación popular, con la esperanza que eso se traduzca en votos en las elecciones del año próximo.

Volvamos a la convención del PAC.  Los números son contundentes: el Partido ha perdido fuelle y parece estar en condiciones más difíciles que hace cuatro años.  Curiosa situación, porque en las circunstancias actuales del país debería estar punteando en las encuestas de opinión y en la apreciación cotidiana de las gentes.  Pero se dieron el lujo de dilapidar el capital político en estériles luchas entre facciones, perdiendo de vista el momento y el enemigo principal, actuando irresponsablemente frente a un electorado que esperaba que la madurez y la cordura se hubieran asentado finalmente en sus cuadros dirigentes.  No vale la pena mencionar nombres; son ampliamente conocidos.

El nombramiento de Luis Guillermo Solís enciende una luz en la oscuridad.  Es un político maduro, con ideas claras, con experiencia y con capacidad de negociación y, por tanto, con posibilidades de unificar el conjunto disímil de tendencias que subsisten dentro del PAC; tendencias que necesitan encontrar un norte común, antes de salir a buscar los votos de esa mayoría ciudadana decepcionada y cabreada con los políticos.  Rehabilitar el PAC, si no para el 2014 al menos para el 2018, es una tarea difícil que Solís se ha echado en los hombros.  Veremos si la cordura vuelve a imperar en el Partido y si recibe la ayuda que necesita en su cometido.

La sorpresa, entre comillas, fue la baja votación obtenida por Epsy Campbell, a quien la mayoría de los medios señalaba como virtual ganadora.  Pero si se analizan con cuidado las encuestas en que se basaban tales apreciaciones, se llegará a la conclusión que no las tenía todas consigo.  Porque una cosa es ser conocida, incluso ser bien evaluada por el conjunto de la muestra, y otra ser votada en una convención partidaria.  Campbell aparentemente confiaba que muchas de las personas que en la evaluación general manifestaban alguna simpatía con ella, se decidieran a participar dentro de la convención del PAC; pero en una situación de descrédito de partidos y políticos, se trataba de una esperanza con las alas rotas.

martes, 23 de julio de 2013

Los medios y la campaña electoral




A las puertas del inicio de la campaña electoral conviene preguntarse sobre el papel y la responsabilidad de los medios de comunicación.  Como ha sido repetidamente señalado, la campaña se va a desarrollar en un clima caracterizado por la desconfianza de la mayoría de ciudadanas y ciudadanos hacia los políticos y los partidos.  Va a costar mucho movilizar a esa masa a las urnas, sobre todo si se piensa usar los mismos artificios del pasado.  La gente no está esperando propaganda vacía sobre las supuestas virtudes de los candidatos; quiere algo más sólido, que no se disuelva fácilmente una vez pasadas las elecciones.

Más sólido también en términos de respuestas válidas a los problemas que enfrentamos hoy en día, más allá del ritual de los programas de gobierno, que se sabe carecen de mayor utilidad.  Asimismo quiere saber más sobre las credenciales reales de quienes buscan sus votos para llegar a la Casa Presidencial y a la Asamblea Legislativa.  Los paraguas partidarios cada vez son menos efectivos para tapar candidaturas flojas o de dudosa integridad moral.  Por supuesto que todavía un buen porcentaje de votantes seguirá atado a las tradiciones, votando por el PLN o por el PUSC como siempre lo ha hecho.  Pero cada vez son menos quienes así actúan y cada vez más quienes lo hacen con menor convencimiento y entusiasmo. 

La gente tiene preguntas y demanda respuestas claras, pero no dispone de los mecanismos efectivos para que su voz sea escuchada.  Solamente tiene el voto como arma, pero para emplearlo en forma efectiva necesita información amplia y veraz.  Es cierto que hoy en día muchas personas tienen acceso, a través de internet, a una gran variedad de fuentes de información, lo que les coloca, al menos en teoría, en mejor posición para tomar decisiones políticas razonables.  La mayoría ciudadana, sin embargo, carece de tiempo y de posibilidades de acceso a esas fuentes y debe quedarse con lo que le proporcionan los medios locales, sobre todo la televisión.

Los medios de comunicación nacionales podrían ayudar a subsanar en parte esas carencias, mejorando la calidad de lo que se informa sobre candidatos y partidos, y lo que se pregunta en las entrevistas.  Dado el desprestigio en que ha caído la Asamblea Legislativa, resulta conveniente poner especial atención en la integración de la listas de diputados.  Independientemente de las particulares visiones sobre la sociedad de candidatas y candidatos, se necesita elevar el nivel cultural y moral del parlamento, procurando evitar en lo posible la llegada de ciertos personajes, cuyos antecedentes no auguran desempeños moderadamente aceptables.

Más allá de mitos y leyendas, los medios son actores interesados en el juego del poder y eso inevitablemente se cuela en lo que informan sobre la política.  Las pretensiones de objetividad son solamente eso, pero por lo menos se podría mejorar el contenido de lo que se intenta comunicar.

lunes, 15 de julio de 2013

Domingos siete

En las últimas semanas dos personas que ocupan cargos de importancia institucional en el ámbito público, han hecho declaraciones imprudentes a los medios, para decirlo suavemente. Nos referimos al arzobispo saliente, Hugo Barrantes, y al presidente de la Asamblea Legislativa, Luis Fernando Mendoza.

El primero de ellos, en una interpretación antojadiza del reconocimiento vaticano como milagro dela sanación del aneurisma padecido por una señora cartaginesa, inexplicable según se ha dicho desde el punto de vista médico, manifestó que era "una señal contra el estado laicista y la fecundación in vitro". Lo dicho por el Arzobispo es una completa falacia. Nada tiene que ver una cosa con la otra. Se sacó de la manga una interpretación para acarrear incautos a sus posiciones sobre esos asuntos y para reforzar los prejuicios de un sector de creyentes católicos.

En una entrevista posterior dada al diario La Nación, dejando de lado cualquier justificación religiosa, y abandonando cualquier sutileza, afirmó que frente a los homosexuales se le salían sus sentimientos machistas, aunque mostró mayor benevolencia con las lesbianas porque según él son educadas, mientras que los hombres gay: “¡Ay, es una grosería y una cosa!” Las palabras sobran. Pero ahí queda para la historia esa entrevista de antología de insólitos prejuicios, que habría que agregar a las que nos tiene acostumbrados un diputado representante de grupos cristianos conservadores.

Por su parte el Presidente legislativo se dejó decir, en su visita a Zhang Dejiang, presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional de China, que Costa Rica apoya en su totalidad las políticas de esa nación relacionadas con Taiwán y Tíbet. En primer lugar, se le olvidó que la conducción de las relaciones exteriores del país corresponde al Poder Ejecutivo y que, por tanto, estaba invadiendo ámbitos propios de otro poder de la República. Con sus imprudentes declaraciones no solo comprometió al gobierno, que no sabemos si efectivamente apoya dichas políticas, sino que también mostró su ignorancia al equiparar dos situaciones diferentes desde todo punto de vista: histórico, político, económico y cultural. No se detuvo a pensar un momento sobre el contenido y consecuencias de esas políticas, sobre todo en el caso del Tíbet.

Pero hay más: según lo publicado por La Nación, el Presidente Mendoza dijo que Costa Rica podría servir como “un satélite de las intenciones chinas con otros países latinoamericanos”. Seguramente don Luis Fernando se dejó llevar por un entusiasmo acrítico, provocado por la grandeza de los monumentos históricos y los mega proyectos emprendidos por el gobierno chino, dignos de admirar, ciertamente, pero que hay que dimensionar adecuadamente, para no salir con un domingo siete, como también sucedió en el otro caso comentado.

¡Para hablar y comer pescado...!

lunes, 8 de julio de 2013

Desgobierno



Otras veces he expresado mi disgusto por el uso abusivo del término ingobernabilidad.  Mucho de lo que se hace o no se hace desde el gobierno central y las instituciones, termina justificándose con la famosa ingobernabilidad.  Una manera fácil de eludir responsabilidades, disculpar errores o explicar acciones rechazadas por la mayoría ciudadana.  Como se dice popularmente, sirve para “echarle los muertos a otros”.

Mirando los titulares de periódicos y de las notas informativas en radios y televisoras, se llega a la conclusión que más que ingobernabilidad, lo que hay es desgobierno.  ¿De qué otra manera se puede calificar la situación del país?  Dineros públicos mal gastados, contrataciones onerosas para el país, obras mal realizadas, proyectos que no funcionan antes de estrenarlos y meteduras de pata a granel, son noticias que colman los medios un día sí y otro también, terminando por conformar un cuadro de caos.  Puede ser que la realidad no sea tan desastrosa, pero esa es la imagen que se percibe del conjunto gubernamental.

Mientras tanto los candidatos que según las encuestas ocupan los primeros lugares, siguen sin referirse claramente a esos asuntos.  Es como si vivieran una especie de disociación entre el aquí y ahora y las elecciones de 2014.  Dicen muy poco o nada sobre la refinería china, la concesión a OAS y otras cuestiones que han ocupado la atención de la ciudadanía en estos días.  Seguramente sus asesores les aconsejan no hablar aunque la mayoría de las y los costarricenses exige que lo hagan.  En esas condiciones votar por ellos es una apuesta sumamente riesgosa, porque solo cuando estén en funciones, si llegaran a ganar los comicios, sabríamos a qué atenernos.

La encuesta de la empresa UNIMER, publicada por La Nación la semana anterior, indica que un 66% de las personas entrevistadas dijo que votaría en febrero del próximo año; sin embargo, todavía un 41% de ese grupo no sabe por quien votaría o si lo haría por alguno.  Es decir, que podría anular el voto.  Por el candidato del PLN, Johnny Araya, votaría menos de una tercera parte de esas personas que dijeron que iban a votar, lo que arroja una realidad nada favorable para sus aspiraciones, pues está aún lejos del ansiado y necesario 40% que exige la Constitución. 

La referida encuesta se realizó entre el 4 y el 13 de junio.  Presenta el panorama de un mes atrás.  Hoy la situación podría ser diferente, porque en las últimas semanas han ocurrido acontecimientos que en nada favorecen las aspiraciones verdiblancas, incluyendo denuncias sobre la situación financiera de la Municipalidad capitalina.  En cuanto al candidato del PUSC, la solicitud de un elevado salario seguramente ha afectado negativamente sus aspiraciones.

Veremos que sucede cuando todas las otras candidaturas estén oficializadas, sobre todo después de haberse despejado la incógnita en torno a una posible coalición de parte de algunos sectores opuestos al PLN.