lunes, 28 de julio de 2014

Lo bailado nadie nos lo quita



Resulta que el mundo feliz que pensábamos haber alcanzado, era solamente un espejismo.  Los mismos muchachos que nos hicieron creer que tocábamos el cielo del fútbol, se encargan ahora de decirnos que no había tal, y que el orgullo de todas y todos, la "sele", en el fondo era un grupo muy complicado, con relaciones internas difíciles y escasas perspectivas de mediano y largo plazo.

¿Pero qué podemos esperar de un grupo enmarcado dentro de una Federación de Fútbol, una entidad privada donde inevitablemente predominan los intereses particulares de personas y clubes?  Como es bien conocido, el fútbol es un deporte globalizado, quizás el único con esas características.  Por esa razón la imagen de un país en el exterior en buena parte depende de lo que haga su selección. Esa es la única referencia que se tiene  de este pequeño país en muchos sitios alejados del mundo; no interesa si tiene un régimen político democrático o si no tiene ejército.

La imagen entonces se agiganta o se reduce dependiendo de los resultados obtenidos en un campo de fútbol.  Y los resultados dependen a su vez, de la claridad o de la corteza de miras de un pequeño grupo de federativos, un entrenador y veintidós jugadores.  No de las decisiones electorales que hagamos cada cuatro años; ni de las habilidades de nuestros políticos o de nuestros logros en el campo científico y cultural.  Para muestra un botón:  hace unos meses un camarero masai me pregunta en una reserva nacional de Kenia, de dónde soy.  De Costa Rica, le digo y trato de explicarle donde queda, pero me corta y me dice que él lo sabe, porque se juega fútbol.

Así que deberíamos ser más cuidadosos con la imagen que se proyecta a través de ese deporte.  No sé como hacerlo, porque ese pequeño grupo de federativos no parece estar en condiciones de jugar a la ofensiva, para usar términos futbolísticos, y, cuando las cosas empiezan a salir bien, se echan para atrás a defender el "golcillo" que metieron, sin mantener la iniciativa.

¿Por qué se brilló en el mundial?  Mucho se ha dicho al respecto, sobre todo en términos de exaltación de la nacionalidad tica. Se ha insistido en que el corazón y la garra de ticos y ticas salió en esas veinte y tantas personas que viajaron como delegación oficial a Brasil, incluyendo al personal que no es objeto de atención de los medios.  Poco se ha dicho sobre el hecho que la mayoría de los titulares juega en el exterior y que, independientemente cuán ticos se sientan, estaban interesados en mejorar su desempeño pensando en nuevos fichajes y propuestas. Lo mismo el entrenador, a quien un diputado llevado por el frenesí que se desató, propuso concederle la nacionalidad tica.

Pero bueno, lo bailado nadie nos lo quita. La verdad es que pasamos buenos ratos:  disfrutamos y también sufrimos. Ahora, de nuevo con los pies en la tierra, a esperar que nos trae el publicitado mensaje de los cien días del Presidente.

lunes, 21 de julio de 2014

Mandela y Gaza

Es bueno recordar en estos días a Nelson Mandela, el líder sudafricano, quien nació un 18 de julio, en un momento en que la violencia, con sus secuelas de muerte y destrucción, asola a varias regiones del mundo, en particular el medio oriente. Tuve oportunidad de visitar recientemente el penal de la Isla Robben, frente a Ciudad del Cabo, donde pasó 17 de los 27 años que estuvo en prisión. Pasó todos esos años en una estrecha celda sin retrete, con un jergón tirado en el suelo en lugar de cama y una manta que seguramente servía poco para combatir los rigores del invierno sudafricano.

Las duras condiciones del cautiverio y las humillaciones que sufrió no fueron suficientes para debilitar sus ansias de libertad para la mayoritaria población negra de ese país, arrinconada política y socialmente por el apartheid, ni tampoco para amargarlo y cargarlo de odios y rencores. De la prisión emergió un pacifista decidido a construir un país inclusivo para negros y blancos. Sudáfrica no ha resuelto todos sus problemas, sigue siendo un país desigual socialmente, con una mayoría pobre que lucha por mayores oportunidades educativas y mejores condiciones de vida, pero sin la violencia racial de antaño.

Me pregunto si no es un ejemplo a seguir en otras regiones del mundo, donde los conflictos originados en diferencias étnicas y religiosas siguen causando elevadas pérdidas en vidas humanas y devastaciones territoriales. La lucha entre israelíes y palestinos por un mismo territorio no parece tener solución con base en planteamientos pasados. La ilegal colonización israelí ha parcelado y disminuido el territorio que hasta hace algunos años habría sido el asiento de un estado palestino y ha confinado a sus nacionales a estrechos espacios que recuerdan los ghettos judíos de otras oscuras y violentas épocas de la humanidad.

Si la idea de un estado palestino se ha vuelto prácticamente imposible de recuperar, en el horizonte, aún con contornos difusos, comienza a perfilarse un estado con dos naciones viviendo en un mismo territorio, con un diseño político que asegure la paz, la igualdad y la cooperación. Con los odios acumulados a lo largo de muchas décadas, esta solución parece hoy utópica. Pero, ¿cuál otro camino es posible de recorrer? Los palestinos no pueden seguir viviendo en las condiciones de segregación y hacinamiento de hoy, en particular en la bombardeada Gaza. No pueden ser aniquilados como quisiera los sectores más fanáticos y guerreristas israelíes, como tampoco los israelíes pueden ser echados al mar, como quisieran los grupos extremistas palestinos.


Quizás el futuro nos lo están mostrando personas como Daniel Baremboin, el afamado pianista de origen judío, quien fundó la West-East Divan Orchestra, integrada por jóvenes israelíes y palestinos, y quien viaja con pasaporte palestino en protesta por la equivocada y violenta política ejercida por el Estado de Israel en la región.

lunes, 14 de julio de 2014

Cayó el telón

Regresó la Selección de Fútbol y fue objeto de un jubiloso y masivo recibimiento, bien ganado por su alto desempeño en Brasil.  Con ese acto finalizó una etapa de ilusiones y encantamiento colectivos.  Ahora el “orgullo de ser tico” tendrá que enfrentarse a la dura realidad de un país cuya dinámica interna no corresponde a la exhibida por la “sele”.

Durante las semanas anteriores el gobierno gozó de un bono extra de popularidad.  Con la atención ciudadana mayoritariamente colocada en lo que sucedía en Brasil, los patinazos se podían disimular y así sucedió; pero al volver la atención a enfocarse hacia lo que sucede dentro de nuestras fronteras, la situación va a cambiar rápidamente.  Aunque el “bono” bien podría extenderse hasta el esperado mensaje presidencial de los cien días, que según se ha dicho, develará la calamitosa realidad en que se encontró al sector público después de dos administraciones liberacionistas.  Ocasión en la cual, también se ha dicho, se anunciarán los principales ejes alrededor de los cuales girarán las políticas públicas del gobierno de Luis Guillermo Solís.

A su gobierno le tocó despegar forzadamente en una pista muy corta:  el espacio entre la segunda ronda y el 8 de mayo, con la Semana Santa en medio.  Además, tuvo que enfrentar una situación heredada de huelga, que demandó esfuerzos extraordinarios que deberían haberse dedicado a otros propósitos.  Es el primer gobierno de un partido que estuvo doce años en la oposición, que crecía numéricamente en los períodos electorales, sin lograr sólidas estructuras permanentes y una consistente dirigencia de carácter nacional, aglutinada alrededor de un programa coherente y permanente de acción.

Pero el cambio había que darlo y la mayoría ciudadana así lo entendió.  No era posible continuar bajo la dirección de un partido que se había apropiado, junto con sus aliados, del Estado.  Así como Luis XIV afirmaba que él encarnaba al Estado, la elite liberacionista ha de haber pensado lo mismo, sin verbalizarlo del todo.  Porque, ¿de qué otra forma se pueden entender las afirmaciones hechas en campaña de que ellos eran los únicos que sabían lo que debía hacerse en el país, y los únicos que tenían los cuadros adecuados para hacerlo?

Por supuesto que es sumamente discutible que después de ocho años de gobiernos liberacionistas dando tumbos, que la elite de ese Partido se atribuya una sabiduría que no tiene.  Si el grueso de la ciudadanía les hubiera seguido, la situación hubiera ido de mal en peor y, además, las corruptelas que empiezan a salir seguramente habrían aumentado y permanecido ocultas.

Se necesitaba introducir nuevo aire dentro de la administración pública, aunque se tuviera que pagar un costo por el período de aprendizaje por el que tendrían que pasar la mayoría de los nuevos funcionarios y funcionarias.  Pero todo en la vida tiene un término y ese período está llegando a su fin.  ¿Estarán conscientes de ello?

lunes, 7 de julio de 2014

Cambios necesarios

En una Asamblea Legislativa conformada por nueve fracciones, cuatro de ellas con importante peso numérico, es imposible organizar el trabajo legislativo con una visión anclada en el bipartidismo de antaño.

La construcción de acuerdos para aprobar legislación que interesa al gobierno y a los partidos políticos, no debería obedecer a necesidades coyunturales, sino a perspectivas más amplias basadas en las definiciones partidarias sobre los problemas y retos que enfrenta el país.  Aquí, sin embargo, nos encontramos con una primera dificultad:  la mayoría de los partidos no dispone de esos conjuntos de definiciones.  Es decir, de plataformas programáticas estables que respalden la acción política a lo largo del tiempo.

Administraciones de un mismo partido pueden tener diferencias notables en planteamientos de política pública, y los programas de gobierno que se presentan cada cuatro años, en épocas electorales, muchas veces no pasan de ser simples ocurrencias destinadas a cumplir con el ritual que exige el TSE, que se tiran al cajón de la basura pasadas las elecciones.  No hay por tanto bases sólidas sobre las cuales negociar.

Una segunda dificultad:  el sistema multipartidista hacia el que nos hemos ido moviendo se mira como un problema que debería ser eliminado y no como una oportunidad para dar un salto cualitativo hacia una nueva forma de construir acuerdos y, en general, de conducir los asuntos públicos.  La nostalgia que algunos sienten por el paraíso perdido del bipartidismo debe ser superado y el multipartidismo debe dejar de ser visto como un obstáculo para alcanzar un nivel aceptable de gobernabilidad.  El pluralismo político vino para quedarse y hay que aprender a vivir con él.

Eso significa que se debe abandonar la costumbre de construir mayorías legislativas mediante la compra de votos a pequeños partidos necesitados de responder a las demandas de sus clientelas políticas. La fortaleza de un gobierno en las actuales condiciones del país solamente puede basarse en acuerdos de largo aliento alcanzados con base en propuestas concretas de política pública, con partidos que actúen en forma transparente.

Una tercera dificultad:  la integración de la Asamblea Legislativa.  Los mecanismos usados por los  partidos para la selección de sus candidatos a diputados favorecen los regionalismos.  Estamos en el peor de los mundos:  las diputadas y los diputados no solamente han perdido representatividad, sino que llegan a la Asamblea sin una visión nacional de los problemas.  Lo local se coloca por encima de lo nacional, como lo muestra la formación de fracciones caribeñas, norteñas, etc.

Urge por tanto una reforma para poder elegir, a la par de diputados que representen localidades concretas, otro grupo de similar tamaño, no comprometido con lo local sino con lo nacional.  La introducción de listas nacionales de candidatos es tan necesaria como la reforma del reglamento interno de la Asamblea.