martes, 31 de julio de 2012

Show en el INBIO


Desde hace meses el ex presidente Figueres había venido anunciando la presentación de una propuesta de resolución de problemas nacionales, a efecto de ayudar al gobierno a salir del atolladero en que nos encontramos. Repetidamente manifestó que esa era su intención y que no tenía pretensiones electorales.
Independientemente de las simpatías o antipatías que despierte este personaje de nuestro mundillo político, lo cierto es que logró crear un clima de expectación sobre lo que iría a proponer. Dadas sus relaciones en el plano internacional y su paso por importantes foros de discusión sobre los problemas que enfrenta la humanidad, lo menos que se esperaba es que la experiencia adquirida se plasmara en algún planteamiento global y en algunas medidas de política pública que podrían ser tomadas a corto y mediano plazo.

La posición de Figueres alrededor de una posible candidatura se fue tornando cada vez más ambigua. Pese a ello muchas personas consideraban que la presentación de su propuesta significaba colocar la lucha interna dentro del PLN en otro nivel: en el de la confrontación de ideas. Se podría entonces romper la línea de estribillos vacíos seguida por otros precandidatos, adelantándose también a otros grupos que han venido trabajando seriamente propuestas y planteamientos, incluyendo a la “Junta de Notables”. Hasta la Presidenta, en una nueva salida en falso, dijo que mandaría la propuesta de Figueres a estudio de este último grupo.

Finalmente, después de varios cambios en la fecha, el lunes tras anterior se destapó el tamal. Un colmado auditorio del INBIO sirvió de escenario para el gran show; pero qué decepción: muchas, pero muchas hojas, y en el fondo solamente una página web y un blog para recibir propuestas ciudadanas que supuestamente servirán para construir algo que se le ha llamado “vía costarricense”. Ni espinazo, ni ejes, ni propuesta alguna; solo un mecanismo para recoger información que no se sabe de qué manera será procesada.

Ante la pregunta de si se trataba del inicio formal de un movimiento alrededor de su candidatura, Figueres no respondió y prefirió dejar el asunto flotando en el limbo. Así las cosas, lo menos que se puede pensar es que lo está contemplando seriamente o que quizás tenga ya una decisión tomada, y que el show del lunes 28 de julio fue una forma de reafirmar sus intenciones sin decirlo. La página web y el blog servirán de nuevos globos de ensayo para medir reacciones, y, de paso, para apropiarse de ideas que personas bien intencionadas, pero ingenuas, se sirvan colocar.

Si Figueres hubiera hecho algún planteamiento y hubiera negado contundentemente cualquier intención electoral, otro gallo cantaría. Pero no fue así. Aunque en unos meses la duda se despejará, mejor no caer en la trampa de hacerle el trabajo de pensar, salvo que se crea que Figueres es la única persona que puede liderar un movimiento para sacar adelante este país.

martes, 24 de julio de 2012

Un Bailey para la Caja


De antemano sabemos cuál va a ser la solución que darán las autoridades del MOPT cuando se cae un puente o falla una carretera: instalar uno o varios puentes Bailey. Diseñados con fines militares, estos puentes han continuado siendo usados en tiempos de paz como soluciones temporales a desplomes y desastres causados por la naturaleza.

Sin embargo, en Costa Rica, en muchos casos han terminado por convertirse en soluciones permanentes. Se dice que hay más de ochenta puentes de este tipo instalados en el país. Al menos hay una solución rápida y eficiente, aunque lo temporal se convierta en permanente, y se engorden los bolsillos de los distribuidores. Pero hay otras emergencias y desplomes para los cuales, desgraciadamente, no hay ni puentes Bailey ni Mabey, que es la otra marca presente en el mercado internacional.

Ese es el caso de la Caja, cuyas autoridades no terminan de encontrar soluciones temporales, y menos permanentes, a los males que le aquejan y que afectan a buena parte de la población. En estos días La Nación ha informado, con datos de la Unidad Técnica de Listas de Espera (UTLE) de la institución, que 652.000 personas esperan procedimientos diversos especializados, incluyendo cirugías. La Gerente Médica de la Caja adujo que las listas de espera siempre van a existir en una institución de seguridad social, pero, ¿en cifras tan elevadas? Estamos hablando de atrasos que afectan al 15 por ciento de la población.

Mientras tanto, la Sala Constitucional ha ordenado a la Caja resolver el atraso de 139.042 pruebas citológicas, vitales para la salud de miles y miles de mujeres, y el Hospital Max Peralta permanece intervenido, porque en ese centro hospitalario se concentra el 20% de la totalidad de los atrasos en la atención. Para mayores males, en La República se informa que varias compañías podrían haberse puesto de acuerdo para elevar los precios de los productos que ofrecen a la Caja.

Resignadamente la mayoría de la población asegurada soporta un deterioro que parece no tener fin. Los que pueden recurren a otras vías, y son muchas las personas que se endeudan para buscar cómo resolver a tiempo sus problemas de salud. Pero a otros no les queda más remedio que hacer fila muy temprano en el EBAIS, o esperar varios meses antes de acceder a una cita especializada o a una intervención quirúrgica.

¿Hasta cuándo vamos a aguantar? ¿No es hora de decir basta y movilizarnos sin distinciones de clase social? ¿Es que hemos perdido la capacidad de solidarizarnos y luchar por el logro de objetivos nacionales? ¿Será que a partir de 2014 se solucionarán todos los problemas, como promete un aspirante liberacionista, o que el proyecto país que anuncia otro contenga la pomada canaria que acabará con todos nuestros males?

Para la trocha fronteriza, que no es ni de lejos nuestro mayor problema, hay puentes Bailey, pero con la Caja ¿qué hacemos?

miércoles, 18 de julio de 2012

Manuel Castells sobre el poder y la libertad en Internet

Recomiendo esta magnifica entrevista hecha al afamado sociólogo catalán, Manuel Castells:

http://www.youtube.com/watch?v=zoWxG8Kc6oc

martes, 17 de julio de 2012

Criticar: ¿para qué?


Max Weber, el gran sociólogo alemán de principios del siglo pasado, decía que había dos categorías de políticos: los que viven para la política y los que viven de la política. Para los primeros, el ejercicio de cargos da sentido a su vida en la medida que intentan por esa vía conseguir objetivos que van más allá del puro interés personal. Es decir, que usan el poder para empujar propuestas o proyectos dentro de una cierta visión de lo que debe ser la sociedad y su gobierno.

Para los segundos, los que viven de la política, el desempeño de cargos es su fuente de ingresos y prestigio, razones por las cuales están dispuestos a modificar su pensamiento y ajustar sus servicios cuantas veces sea necesario, con tal de complacer al gobernante de turno y seguir disfrutando de cargos y prebendas. Nuestro medio está plagado de este tipo de políticos y políticas, mientras que los del primer grupo son escasos.

Esto no quiere decir que los del primer grupo sean una especie de ángeles del cielo, porque como lo señalaba el mismo Weber, detrás de las mejores intenciones políticas, de los mejores proyectos de bienestar colectivo, siempre hay un deseo íntimo de ejercer el poder y de deleitarse con sus símbolos y con sus ceremonias. Por esa razón es que el desempeño de cargos va generalmente acompañado de la exigencia de respeto, y a veces hasta de sumisión, para quienes los desempeñan, que dejan de ser ciudadanos y ciudadanas comunes y silvestres, para convertirse aparentemente en personas de otra categoría.

Su piel se vuelve entonces muy sensible, no únicamente al sol, sino a la crítica que empieza a ser vista, no solo como molesta e innecesaria, sino también como obstruccionista y en algunos casos hasta sediciosa y antipatriótica. Se busca entonces deslegitimarla recurriendo a todo tipo de argumentos, incluyendo legislaciones y prohibiciones con tal de acallarlas. Son muy pocos las y los políticos que aceptan de buena manera la crítica, sin importar su fuente, porque generalmente lo que les gusta es recibir los halagos y las alabanzas de quienes solo eso saben hacer. Porque una cosa es decirse demócrata y otra es serlo en realidad.

Vista como parte de la vida en democracia, la crítica tiene una función fundamental, porque no solamente sirve para señalar excesos y errores, sino que ayuda a la ciudadanía a mirar la realidad política y social desde varios puntos de vista, y a quienes gobiernan, a contemplarse en diferentes espejos, que arrojan imágenes de esa realidad que muchas veces se pierde de vista. Imágenes que sirven para mirar por dónde se va, qué se busca y si los medios que se están usando son los apropiados. Una especie de sistema de luces amarillas y rojas útil para la peligrosa navegación política.

Contribuir al logro social de tales objetivos es lo que me mueve a escribir esta columna todas las semanas.

martes, 10 de julio de 2012

¿Conflicto entre poderes?


El bloqueo de los diputados de oposición al proyecto de ley para la emisión de los eurobonos, hasta tanto la presidenta Chinchilla no pida la renuncia del vicepresidente Liberman y destituya al ministro Garnier, ha creado una situación complicada.

No se sabe si los diputados de oposición están dispuestos o pueden mantener el bloqueo hasta doblegar a la Presidenta, o si el gobierno puede desbaratar esta alianza circunstancial de la oposición, pactando con una o varias de las fracciones que la integran, manteniendo a los funcionarios en sus cargos sin ninguna sanción, a cambio de algunos beneficios para partidos o individuos.

La Asamblea ha entrado en receso, lo que baja en lo inmediato la presión y da tiempo para buscar algún arreglo antes de que termine el período de sesiones ordinarias, y se inicie el de extraordinarias de agosto. Sin embargo, a estas alturas parece difícil arribar a algún acuerdo sin sacrificios para las partes, porque las posiciones se llevaron innecesariamente al extremo, a mi juicio.

Para empezar creo que la presidenta Chinchilla y sus inmediatos colaboradores se precipitaron ante el Informe de la Procuraduría de la Ética Pública. Al fin y al cabo el párrafo final de dicho Informe dice textualmente lo siguiente: “Debido a lo que antecede se remite el presente Informe a la señora Presidenta de la República, a fin de que proceda como en derecho corresponda”. Y, ¿qué es lo que corresponde? No lo sé; quizás una llamada de atención hubiera sido suficiente para terminar con el asunto.

Pero lo desautorizaron sin tomarse el tiempo para estudiar el contenido, evaluar las posibles respuestas, medir su impacto dentro de la actual situación política nacional, y tomar la decisión que mejor conviniera a los intereses del gobierno y del país. Si así lo hubieran hecho, me parece que habrían evitado la actual crispación política o al menos podrían haber recortado sus contornos más agudos.

Tengo la impresión que la Presidenta y sus inmediatos colaboradores no están haciendo una lectura adecuada de la situación política del gobierno, o si lo han hecho, no quieren aceptarla. Porque el momento es muy malo, con reclamos procedentes de diversos sectores y rompimientos con algunos de ellos, que amenazan con agravarse, deteriorando aún más la imagen pública que se proyecta, como lo muestran los sondeos de opinión. La precipitada reacción del gobierno ha venido a fortalecer la idea de que ante la corrupción no se hace nada, independientemente de la calificación que merezcan los actos atribuidos a Liberman y a Garnier.

A la pésima reacción del gobierno, siguió otra parecida de la oposición legislativa, que tampoco goza de muy buena imagen pública, y ahora estamos donde estamos: ante las puertas de una crisis entre poderes, salvo que unos u otros cedan en los próximos días o semanas, con costos políticos que pueden ser elevados para el gobierno o para la oposición.